sábado, 1 de febrero de 2014

EL ASESINATO DEL MAGISTRADO JAUME JOAN DE BERGA I SALES

Josep María Osma Bosch

Al atardecer del 24 de mayo de 1619,  Jaume Joan de Berga i Sales, magistrado de la Reial Audiència de Ciutat de Mallorca, doctor en ambos derechos y noble por privilegio del rey Felipe III fechado el 8 de marzo de 1615, riguroso e incorruptible con los dos clanes de los Canamunt y los Canavall, los cuales le tenían en su punto de mira por haber enviado a algunos de sus miembros al patíbulo, llegaba a su casa de la calle Sant Ere Nolasc (actual nº 1), en el barrio de la Seu. Poco antes de apearse de su carruaje, un proyectil de arcabuz, disparado por uno de los dos hombres escondidos en las sombras de la noche, penetraba por detrás del vehículo introduciendo en su cuerpo, minutos después, Berga dejaba el mundo de los vivos. 

C´al Magistrat Berga
(Foto: Archivo Josep María Osma Bosch)
 Inmediatamente, y sin perder tiempo, el mecanismo policial inició las investigaciones. Mucha gente, de todos los estratos sociales, fue citada a prestar declaración. Ninguno de los interrogados, y parecía por única vez los dos clanes se habían puesto de acuerdo previamente, respondían, con una frase que ha perdurado hasta nuestros días la negativa de la responsabilidad del hecho que se le preguntaba: Què em so jo, de sa mort d´en Berga? Ante ese nulo avance de las pesquisas, el Gran i General Consell ofertó una recompensa de 2.000 lliures de Mallorca y el virrey Francisco de Torres 4.000 ducados a quien pudiera facilitar el apresamiento de los implicados en el asesinato del magistrado. Se dictó un bando por el cual se ordenaba, bajo pena de muerte su incumplimiento, que se tuvieran abiertas las puertas y ventanas de las casas y que por las noches hubiera una luz encendida.

 Días después, Antoni Montblanch, oficial de la Reial Audiència, logró capturar por las inmediaciones del castillo de Bellver a Antoni Gibert, alias Treufoc, un bandejat, es decir, un hombre que se mantenía, mediante un bando, fuera de la Ley, al cual se le había puesto un precio a su captura. Gibert, que hacía poco se había evadido de la cárcel real, en su declaración delató a dos implicados más, el noble Canamunt, Jeroni Pau de la Cavalleria i Descatlar y al capitán de la partida de bandejats de Selva, el sacerdote Mateu Ferragut conocido por el capellà Boda, instigador del asesinato, el que proporcionó escondite a Treufoc dentro de la catedral y que odiaba a muerte a Berga por haber ahorcado a su hermano Bartomeu.

El 10 de agosto de ese mismo año, se condenó a muerte a Antoni Gibert, siendo ajusticiado cuatro días después; la sentencia, de forma literal, decía así:Que sigui conduït pels llocs acostumats de la present ciutat i duit per les cases dels ferrers qui tenen les seves tenalles candents i amb elles sigui ferit i cremades les seves carns i devant la casa del dit noble D. Jaume Joan de Berga li tallin la mà i l´orella dretes, i devant el Castell Reial l´altra mà, l´esquerra, i en la plaça vulgarmente coneguda per ´Lo Born` li sia arrebassada l´altra Orella, l´esquerra, i després que sia arrossegat per terra per una coa de cavall, que sia conduït pels mateixos llocs a l´indret de suplici, a la plaça vulgarmente anomenada de santa Eulàlia i allà sia estrangulat, el cos sigui tallat i col-locat en els llocs destacats i el cap a la porta anomenada del Castell Reial ”, pero, por temor a que no llegase con vida al cadalso, se prescindió ser arrastrado por el caballo, su cabeza fue expuesta en la Torre dels Caps.

Jeroni Pau de la Cavalleria i Descatlar, fue encerrado en la Torre de l´Angel donde logró huir refugiándose en el desaparecido convento de San Francisco de Paula, siendo de nuevo apresado y tras sufrir tormento en el potro, se declaró culpable, a pesar de su condición de aristócrata, el 15 de noviembre le fue dado garrote vil y su cabeza cortada fue a ser compañera de la de Gibert, el resto de su cuerpo fue enterrado en la iglesia de San Francisco de Asis.
 
Tipos de ejecuciones en Mallorca siglo XVII
(Foto: Archivo Josep María Osma Bosch)
Quien salió mejor parado del proceso fue el capellà Boda, el cual, después del atentado regresó con su partida por las montañas de Escorca siguiendo sus fechorías; pero, quizás de verse a punto de ser capturado por un grupo de gente armada a las órdenes del virrey, con ayuda de sus jefes, los Canamunt, consiguió salir de la isla a bordo de un barco de la Orden de San Juan de Malta rumbo a Italia.

Además de los tres autores materiales del crimen de Berga, hubo  más implicados de forma indirecta, practicándose  muchas más detenciones y juicios, entre los cuales, y para no hacer la lista interminable, hallamos al que proporcionó el arma homicida, Guerau Pont, sacerdote beneficiado de la Seu, juzgado por la Curia Obispal, cuya condena fue el abono de una multa de 15.000 ducados y destierro por siete años de Mallorca; al caballero Pere Fortesa de Tagamanent, encubridor de los culpables, al cual le derribaron su casa, situada en la actual plaza de Tagamanent; al magistrado, también de la Reial Audiència, Agustí d´Albanell, favorable a los Canamunt y corrupto en sus sentencias, como la de dar libertad a un bandejat de Inca a cambio de un par de mulas, que fue destinado a Artà; quienes no corrieron con tanta suerte fueron la más de una docena de bandejats canamunters de la partida de Boda que fueron ejecutados al año siguiente.  

1 comentario:

  1. Gracies Josep. M´agradan molt les tevas aportacions, segueix tots aprenem molt.

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